Cinco trucos para no caer embaucados por una contratapa (¡con ejemplos de la vida real!)

1 “(…) tener a su lado a alguien que lo ame, porque el amor, como los libros y el gusto por la lectura, se ha convertido en un vago recuerdo”.

 

¿El amor, como los libros y el gusto por la lectura? No la lectura, el gusto por la lectura. Ahí está la clave. Lo otro también es malísimo, pero introducir el gusto es un guiño para el lector sobrevalorado que cree que no lee cualquier boludez. Él tiene gusto por la lectura. Lleva los libros en el subte siempre con la tapa visible. Publica en IG la foto de ese libro obvio que revela su gusto de tuerto en el reino de los ciegos por la lectura. Lo acompaña de una taza de café (el gato es optativo, dependiendo el estado civil)

 

2 “Con pulso magistral, XX sostiene la intriga en cada una de sus páginas y demuestra, de modo irrefutable, que es uno de los grandes de la literatura argentina contemporánea”.

 

Que haya que avisar que sostiene la intriga en cada una de sus páginas (incluyendo la del ISBN y la que dice en dónde se imprimió) suena a que al pobre XX lo están boludeando. Ni hablar de ese remate. O se es el más grande o, al menos, uno de los cinco, de los diez más grandes. “Uno de los más grandes” es lo mismo que ninguno. Otra cuestión de este párrafo es el pulso magistral. Temblor y detergente. La fórmula dice: cuanto más se habla de la grandeza del autor, menor es la obra a la que se está refiriendo.

 

3 “La escritura de YY atenta contra el dominio y la prepotencia ontológicos”.

 

Buena, ¡unabomber puanera!

Un ejemplo de la contratapa críptica. Al terminar de leerla se está en el mismo lugar que al comienzo pero con una resaca de incertidumbre.

 

4  “Una historia capaz de llegar a lo más hondo del corazón humano; una gran novela que contiene muchas claves para comprender la literatura europea y latinoamericana actual”.

 

Un típico libro catéter. La idea de que en lo más hondo del corazón humano (!!) yace la pureza, la certidumbre vital. El punto y coma está puesto ahí sólo para embaucar legitimidad. El punto y coma es “el hermafrodita travestido que no representa absolutamente nada. Sólo demuestra que has ido a la universidad”, en palabras de Vonnegut. Después del hermafrodita viene un remate dirigido al lector “estudioso”. Si no te gusta la novela, al menos leela para comprender las “claves” de la literatura europea y latinoamericana (que nada tiene  que ver con Norteamérica, África y Asia, por no decir Oceanía).

 

5 “Biodispositivos de clonación portátiles, antiguos amores y colosales gusanos azules… en poquísimas páginas, ZZ construye una delirante y divertida historia”

 

El flagelo de la contratapa que pone “delirante” para referirse a una trama ligeramente por fuera del registro de la realidad. Es literatura, no el manual de instrucciones del microondas. Que algo se “salga del surco” (tal la etimología de delirio) del pensamiento realista es parte de la obra. Y lo esperable. Pero acá, además, el flagelo de lo “delirante” (otras veces se superpone con “psicodélico”) se une, potencia, explota con un “divertidísima”. ¡Por Dios! Jamás en la historia de las artes una obra anunciada como “divertidísima” pasó de una mueca triste en un lector que se precie. Apenas generará algunos graznidos opacos de los sugestionables.

 

 

 

 

 

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