[Reseña] ¡Fuera de mi planeta! – Matías Gómez (Mancha de aceite, 2016)

Bueno, pulp, ¿no? ¿Cómo hacer pulp hoy que ya se sabe lo que es el pulp y que entonces ya no puede ser? No existen más los lectores de novelitas de tapa blanda que entran en el bolsillo del jean con historias de sci fi, terror erótico o cowboys. Es probable que el éxito de esas ediciones (hablo de oídas, seguro hay millones de becas otorgadas a gente que ha documentado esto) haya sido empujado por la sociedad de perdedores que soñaban venganzas y realizaciones venereas en sus sótanos o altillos, acunados por la hipercolesterolemia del suicidio dietario; o acaso por esa masa de obreros que necesitaban matar las horas perdidas en el viaje a sus lugares de explotación (trabajo, casa) en un mundo sin celulares ni música portátil.

Eso ya fué. Ayer ví en el subte una empleada comercial con uniforme que iba viendo una telenovela por youtube. Corin Tellado TV. Y por otro lado, los perdedores lograron hacer de su estética un canon, así que ahora algunos tienen dinero para gastar en muñecos y super mega ediciones por las que pagan miles de pesos lo antes costaba 10 centavos.

Pero al canonizarse, la clase b murió. No se puede ser outsider y mainstream al mismo tiempo. En realidad se puede pero en diferentes momentos. Mejor si el artista ha muerto sin el reconocimiento (Dick murió el año de estreno de Blade Runner, casi lo logra).

Si el pulp, al ser consumido por el hojaldre de la sobreinformación, ya pierde su esencia de margen, pareciera que es mejor dejarlo morir en los brazos de los De Caro y pasar a otra cosa. Pero no ¡¿Por qué?! ¿Por qué dejar que los De Caro del mundo nos roben la alegría?

Muchas veces pensé en lo lindo que sería editar pulp en las condiciones del viejo pulp (ediciones realmente baratas, no boludeces caras que simulan lo barato). La parte mala del asunto es que al no estar ese público masivo que compraba la novelita por 10 centavos, es imposible que cierren los números. Sin embargo la estética genera entusiasmo. Ahí está la breve colección que sacó Clase Turista hace unos años y que hoy se consiguen en usados a precios pulp-clase media. O el efímero estertor de Literatura Clase B , que legó a sacar un único ejemplar de El juguete rabioso y radioactivo, reseñado aquí en su momento.  

Una vez Juan Terranova dijo “el pulp de acá es el psicoanalisis, los estudios culturales, la sociología”. A la semana, La Nación sacó una colección para los kioscos con Foucault, Bourdieu y Lacan, entre otros, sólo para darle la razón.

Pero bueno, si la maquinaria comercial pulp fue entregada a otros géneros (el año pasado fueron las neurociencias, sin ir más lejos) y la estética pulp fue ilegalmente apropiada por los (comillas) creativos (comillas) o figuras que quieren simular ser diferentes en ese palacio de durlock y porcelanato que son los medios, ¿qué nos queda? ¿La nostalgia? ¿El chiste? ¿Las ganas?

¡Fuera de mi planeta! (malditos extraterrestres) tiene varios puntos interesantes. Lo primero es que va bien por el lado de la edición barata. Me encantó llevarla para todos lados doblándola como a la Palermo Rosa o tirándola sin  amabilidad en la mochila. El diseño de tapa, sin embargo, se queda un poco sobrando la novela. Suena a libro de prepúber y lo que se encuentra adentro no va con ese tono. Está bueno el detalle de las frases pero la ilustración quedó medio mascherana.

Después de epigrafiar a PK Dick y a Christian de Lugano, la primera oraciónde la novela es “Empezó con un video en YouTube”. Y de ahí no para. El protagonista es un mamerto lleno de clichés (paparazzi en decadencia, separado, tomador de whisky barato). Molesta bastante en toda la primera parte de la trama y hace tambalear el suspension of desbelief necesario para el disfrute del género pero no rebalsa.

Al rato de leer, se hace más clara la reescritura de V: Invasión Extraterrestre. Brian. Donovan. Hay un momento de peligro de zozobra, de irse para la fórmula “ponele conurbano a todo” de la que abusa Oyola en Kriptonita. Por suerte el foco vuelve y la trama de reality show + V lleva a un gran final. En el medio, algunas subtramas quedan cortadas de cuajo en rápidos párrafos. No está mal. Un buen recurso para evitar el peligro de aburrimiento de jugar con lo conocido.

Los últimos capítulos son muy eficaces y logran el efecto de valorar retroactivamente aun los momentos más flojos, que en este contexto es cuando el cliché empalaga o cuando el protagonista la va de víctima.

Otro buen acierto son algunos detalles descriptivos. La nave espacial, por ejemplo: “desde abajo no era más que una bandeja pizzera, pero desde arriba parecía un sombrero mejicano con miles de lugares para meter la cabeza”. O cuando el protagonista saca una botella de whisky de la bolsa como un obstetra agarrando un bebé de las patas (ésta la cito de memoria,seguramente es mejor).

El resumen, ¡Fuera de mi planeta! entretiene, mete actualidad, mezcla referencias y sale bien parada ¿Se le puede echar en cara que abusa de la referencia? Se le puede.

Por más que el final se para arriba de la cabeza de las referencias y las usa para el último twist, uno se queda esperando una próxima novela sin referencias tan reveladas.

Addendum:

¿Puede el pulp renacer como ebooks que cueste diez, veinte pesos?

Lo dejo picando.

Puntaje novela pulp de ahora que ya todos sabemos lo que es el pulp y ninguno es un obrero que viaja en colectivo mil horas para la fábrica : 8

Puntaje reescritura de V invasión extraterrestre: 9

Índice espacio exterior/conurbano: 9

 

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