[Reseña] Los siete años de abundancia – Etgar Keret (Sexto Piso 2013) vs Cuando te envuelvan las llamas – David Sedaris (RH 2015)

 

Inauguramos una nueva forma de reseña en Garamond. A la gente le gusta la sangre y las comparaciones. Y para nosotros “la gente” es lo más sano que tiene el mundo cultural, así que vamos a saciar sus ansias de tripas.

No nos demoremos más y vamos a presentar los protagonistas de este contrapunto:

Nacido en agosto de 1967, al mismo tiempo que se editaba The Piper at the Gates of Dawn, el único disco bueno de la marca Pink Floyd. Hijo de padres polacos que sobrevivieron al holocausto. Desde la inquieta Tel Aviv….Etgar Keret  (aplausos)

A continuación, nacido en diciembre de 1956, al mismo tiempo que Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y Johnny Cash grabaron juntos en los Sun Studios in Memphis. Descendiente directo de griegos. Desde la apacible (insípida) Raleigh, North Carolina…. David Sedaris (aplausos y globos)

 

Primer round: el estilo

Keret cuenta en este libro siete años de su vida. Son textos cortos, simpáticos, que hablan de sus vivencias como padre, esposo, hijo y escritor famoso (él mísmo se dice escritor famoso). La estructura podría reducirse a crónicas hechas de anécdota + contexto biográfico + enseñanza o efecto emocional.

 

Sedaris también cuenta su vida pero suena menos simpático. Estructura sus vivencias en lo que rodea a la anécdota y gana en efectividad. Tanto que pueden ser piezas de autoficción, ese género horrible poblado de escritores que creen que tienen la vida de Hemingway pero tiene la vida de Zambra.

 

Jurado: Keret sabe de la ventaja de vivir en Israel a la hora de contar sus aventuras. Sedaris, en cambio es más universal y apunta decididamente a hacer literatura con su vidas. Gana este primer round Sedaris.

 

Segundo Round: un detalle de la infancia

Sedaris: La “manito de mono” con que la niñera mala le obligaba a rascar la espalda.

Keret: se sorprende en un vuelo a Europa con los envases en miniatura de Coca Cola.

 

Jurado: Sedaris elige contar el detalle morboso. Keret parece hablar en una reunión de padres de colegio. Punto para Sedaris.

 

Tercer Round: algo acerca de los taxistas.

Sedaris: “El taxista era extranjero, pero ignoro de dónde vendría. Supuse que de algún trágico país de esos asolados por cobras y tifones” Sedaris arranca con ese prejuicio y al rato está siendo sometido a un interrogatorio enloquecido del taxista “Gana mucho dinero? Su chaqueta me dice que sí, David. Sé que es rico”. Al rato, le sugiere “Pero, David, tiene que buscarse una mujer. No por el amor, sino por la concha, que es algo muy necesario para el hombre”. Después Sedaris se enoja, y termina siendo condescendiente.

 

Keret: “Llevo treinta años de taxista, me dice el tipo chaparrito sentado al volante”. Al rato le cuenta que tiene problemas económicos. Keret le dice que todo va a salir bien y el taxista se enoja “¿Cómo va a salir bien?”. Entonces Keret saca el Super Poder de la Culpa y le dice que su padre está muriéndose de cáncer.

 

Jurado: Los dos caen en el papel de señora marcando la diferencia social de entrada. Los dos se victimizan ante la reacción del que antes marcaron como inferior (extranjero que ni merece la pena saber de donde es/chaparrito). Y después resuelven la tensión de clase con autoindulgencia (Sedaris) y psicopatía (Keret). Estos textos son interesantes porque muestran un núcleo de garquez mal disimulado por el aura de escritor. Pierden los dos, pero lo de Sedaris queda muy edulcorado. Pierde menos Keret.

 

Cuarto Round: una imagen

Sedaris “A primera vista me había parecido que tenía el pelo blanco, pero al verla de cerca observé que estaba salpicado de vetas amarillas, sin orden ni concierto, como nieve sobre la que alguien hubiera echado una meada”

 

Keret: utiliza su comodín y pasa este round.

 

Jurado: No se expide.
Quinto Round: Pájaros

Sedaris:  Cuando unos pájaros le golpean los vidrios de la ventana de su casa, va a buscar los discos de su pareja y empieza a poner las tapas contra los vidrios. Así, Roberta Flack, Dylan y Springteen terminan como espantapájaros.

 

Keret: Su hijo, ya de seis años, va la casa de los abuelos y juega al Angry Birds. Los viejos se horrorizan de que el juego consista en pájaros que se inmolan para destruir casas donde viven cerdos inocentes. Keret desarrolla la comparación hasta el final pero despues la pone en duda. No se puede decir que Keret no se preocupe por quedar bien con todos. A lo largo del libro, a cada toma de posición fuerte (que su hijo sea militar, que la religión lava cerebros, etc), le echa abundante agua hasta diluir todo a una posicion políticamentre correcta. Salvo cuando se le pone en juego el ego, ahí no la puede caretear tanto.

 

Jurado: lo de Sedaris es risueño. Lo de Keret es un punto interesante. Gana este round.

 

Ultimo Round: las parejas

Los grandes personajes empáticos de estos textos. Los dos escritores se ponen tan quisquillosos, megalómanos y “especiales”, que uno no puede menos que sentir admiración por la forma en que la mujer de Keret y la pareja de Sedaris, soportan a estos dos  artistas.
Fallo de la pelea:      

 

Quizás haya que decir que estos dos libros pertenecían a dos pesos diferentes. Ha sido una lucha más cercana al catch que al box. El libro de Keret no se mueve de unas crónicas con la fórmula que ya se explicitó más arriba; Sedaris toma más riesgos, juega más y mejor con su ego  . Sedaris apunta a ser literatura. Keret apunta a ser escritor famoso. Dos versiones de Narciso.

 

 

 

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