La Uruguaya – Pedro Mairal (Emecé, 2016)

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Pasó de visita mi vieja y me dejó el libro. Mmmm. Es la primera vez que mi vieja lee una novela de Mairal. Mmmmm. Usualmente lee por recomendaciones, a veces agudas, otras del marketing más tradicional. Dijo: “ahí te dejé con tu hermano La Uruguaya, es muy linda, me encantó”. MMMMMMMM.

Después empecé a ver que todo el mundo leía o regalaba la novela. Nadie se jugaba (“la leés en dos días”, “no es la que más me gusta de él”). Hasta que escuché un lapidario “es malisima: si me vas a escribir una novela de cómo te tomás el buquebus pensando que es algo increíble, estamos fritos” (palabras más, palabras menos). 

A Mairal lo recuerdo con amabilidad de cuando leyó un cuento sobre viajar en la luneta del auto, hace mil millones de años, en un ciclo de lecturas y músicas en la biblioteca de Córdoba y Montevideo.

 

La mañana del domingo terminé de leer un cuentazo de Saunders y quería diluirme un poco, así que ví esas piernas con panchas mirando el mar y lo agarré.

Uf.

A las pocas páginas ya iba entendiendo el por qué del éxito.

Es hiper corta: letra grande, interlineado esponjoso.

Es lineal: como en las películas de Olmedo y Porcel, donde los personajes se llamaban Alberto y Jorge para que el público no tenga que hacer un esfuerzo muy grande de imaginación, acá hay un narrador en primera persona que es  escritor y tiene  la edad del autor (hay que decir que el protagonista no se llama Pedro – pero se llama Lucas-).

Es clásica: se plantea de entrada un triángulo amoroso. El protagonista cambia de estado al final de la novela.

Es cinematográfica: podía ser un guión de Mamet medio livinao¿Podría?

Hay dos cosas que, como decía Barthes, “me hincharon las pelotas”.

1) La uruguayidad de clase media argentina. La novela erra por el mismo camino de la filmografia “Despegar.com” de Woody Allen. Se cambia Barcelona por Montevideo y ya está. Se habla de 18, de Artigas, de Cabrera tocando con Rada en un bar, de la rambla, de Suárez, de Tiranos Temblad y Gustavo Espinosa. Lo entiendo, yo también pensé (y a veces pienso todavía) en Montevideo como una Buenos Aires sin efectos colaterales. Pero es pura fantasía, como pensar que a Thom Yorke le duelen las cosas, o que Patti Smith es inteligente porque lee Aira. Hay que decir que hay un momento en que se duda de esa matrix del uruguayo humilde. Hubiera estado mejor ir por ahi con más vehemencia.

2) El protagonista es un boludo. Y sí, un cuarentón que da vergüenza ajena todo el tiempo. Como la parte casi de stand up donde describe a los médicos, o cuando se queja todo el tiempo del hijo. No puede mas de nabo cuando dice “Tendría que haber un curso para criar hijos. Tanto curso de preparto y después nace y cuando llegás a tu casa por primera vez no sabés ni dónde ponerlo. ¿Dónde apoyás, en qué parte de la casa va ese viejito mínimo, ese haiku de persona?”. Respuesta: en la practicuna, papá. O lo podés tener en brazos. O podés ponerlo en un cochecito para sacarlo a pasear, o en un baby bjorn para jugar a ser marsupial.

Llamar a un bebé “haiku de persona” es la prueba de que Arjona es un genio y ha influenciado a todos.

¿Por qué es un problema que el protagonista sea tan boludo? En sí mismo no es un problema porque genera un compromiso emocional con la lectura. Nunca me ví reflejado, a pesar de la edad, a pesar de la paternidad, a pesar de conocer el noventa por ciento de los guiños culturales. Lo malo (la duda) es si esta antipatía  fue un efecto buscado por Mairal. Por el final, sospecho que no. Y entonces el in crescendo del final que se tenía que sostener de mi identificación con Lucas,  perdió su aire por el tajo del rechazo.

Hay otras cuestiones que no ayudan en lo más mínimo a la empatía con la novela

a) el condicionamiento sialorreico frente a la belleza femenina que comenté en la novela de Chow (y que acá se le agrega el factor juventud, como para redoblar la obviedad

b) la marihuana y todo lo insoportable de ella. Espero con ansias el día en que el recurso de las drogas para contar un cambio en la trama sea visto tan mal como el mayordomo asesino o la mujer escuchando detrás de la puerta (ahora que pienso esta última se transformó en la mujer leyendo los mails).

Puntaje de lista de libros mas vendidos: 7 (una vez quise leer El Código Da Vinci y no aguanté dos párrafos, a ésta me la leí entera)

Puntaje Woody Allen Despegar.com : 8

Puntaje novela de y para la clase media argentina que se cree especial porque (a veces) coge: 8

  

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One thought on “La Uruguaya – Pedro Mairal (Emecé, 2016)

  1. Me encantó haber leído la novela, para después leer esta crítica. Lo más de lo más
    Leí otra y pensé, nahhh tiene que haber una manera más simple de hacerla mierda. Y acá está.

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