El Congreso de Futurología – Stanislaw Lem (Seabury 1974, Alianza 2005, Interzona 2014)

El humor en la ciencia ficción a veces está metido por decantación. El género permite la hibridación fácil con diferentes tonos. Sin embargo el humor no siempre es eficaz (recuerdo como graciosa auqnuee seguro no es, una novela de Fredrick Brown que se llamaba Marciano, vete a casa). Acá, no les voya mentir, no es que estás leyendo y te tentás, pero sí funciona para marcar un tono liviano que da lugar a que cualquier cosa puede pasar.

Es un libro escrito en polaco en 1971, tengamos eso en cuenta. El humor polaco es medio Gombrowicz: una exageración caída en un momento no esperado (tampoco inesperado), una sobrevaloración de lo delirante como humorístico y una chanza de género que bien podría estar presente en la obra de Hugo Sofovich.

El Congreso de Futurología por momentos es una de esas comedias donde pasan cosas locas (un gordo de barba con una secretaria joven en bolas todos drogados, jua jua). Apuesta demasiada plata al grotesco y el grotesco es un género tragamonedas.

Otra arista de la novela es la del horóscopo. El subgénero SCI FI PREDICCIONES. Acá se acerca bastante a la dominación de “lo humano” por medio de la química, nada que Huxley no haya dicho cuarenta años antes, pero Lem amplía el vademecum y le deja servido el gol a los  guionistas de Matrix.  Hay incluso una referencia nacional y popular que les dejo a continuacion:

IMG_4552

Lo que me interesó fue lo que queda debajo de todo eso. Por un lado, una cosa simple y estúpida pero que fue reveladora: llamar a los tiempos actuales (futuros en la novela) PSIVILIZACIÓN.

Pero lo mejor es que por más que Lem vuela y vuela sin que le haga falta equipaje, hace decir a su personaje que “la comida imaginaria jamás podrá sustituir el alimento auténtico y real. Me parece estupendo que la naturaleza de nuestro cuerpo alce una barrera infranqueable ante la escalada de la pasivilización” (pasivilización, otro gran neologismo).

Los cuerpos marcando el límite. Es imposible no linkearla con los Los Cuerpos del Verano (Martin Castagnet, 2012), otra buena novela de sci fi que piensa la cuestión.

El punto que quizás estaría bueno profundizar es que todo esto remite a un dualismo cuerpo-mente que viene enfrentándose en una guerra silenciosa contra el monismo desde Descartes vs Spinoza (y antes también). En este espacio somos monistas : la mente está en el cerebro, el cerebro está en la mente. ¿Qué significa eso? Nada. La gracia está en lo que se pierde. Hay algo del cuerpo que escapa a la representación mental (en la novela: poder representar – y suplantar- todo menos la nutrición que pide el cuerpo) y hay algo de la representación que cree resolver el cuerpo y falla.

A pesar de subordinarlo al cuerpo, Lem mima al lenguaje como hacedor de la realidad (“el hombre sólo es capaz de asimilar lo que comprende y, por lo tanto, sólo puede concebir lo que puede expresar. Lo inexpresado es lo incomprendido”). El personaje que dice eso desarrolla después un juego en donde a partir de una palabra inventa derivados y posibles significados que en ese momento no significan nada pero que en el futuro pueden modificar el lenguaje y , sobre todo, la huella en las cosas que deja el lenguaje. Pone de ejemplo la palabra robot. No tenía a mano en el 71 “clavar el visto”.

Henchoz, el amigo que me recomendó la novela me dijo que la última página casi que arruina todo. La resolución es tan pero tan torpe que uno le echa un manto de piedad al pobre Stanislaw que seguro estaba cansado y quería terminarla de una vez porque se le hacía tarde para una cita.

 

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s